En medio de una discusión sobre los costos de la educación, Neil propone una solución drástica: contratar un seguro de vida y, en caso de morir, el dinero serviría para inscribir a los niños en una escuela privada.
Ante la incredulidad de su interlocutora, Neil reafirma que si ella desea la escuela privada, deberá pagarla. La conversación evidencia la profunda brecha económica y las difíciles decisiones que enfrentan.