Las flores y plantas comercializadas en Francia, a menudo importadas y tratadas con pesticidas prohibidos en la Unión Europea, son una fuente de preocupación para la salud. El caso de Emi Marivé, quien murió a los 11 años de cáncer, es uno de los primeros en obtener reconocimiento oficial del vínculo entre su fallecimiento y la exposición a fitosanitarios a través de su madre.
La exposición a estas sustancias durante el embarazo puede ser devastadora, como lo demuestra la larga lucha de Emi contra la enfermedad. El Estado francés creó un fondo de indemnización para víctimas de pesticidas, pero su difusión es limitada, dejando a muchas familias sin acceso a la ayuda.
Investigaciones recientes revelan que el 85% de las muestras de meconio de bebés analizadas en Francia contienen al menos un pesticida, evidenciando la exposición prenatal. Estudios indican que la mezcla de varios pesticidas, el llamado "efecto cóctel", puede amplificar su toxicidad, alterando la microbiota intestinal y aumentando el riesgo de enfermedades como obesidad, diabetes y cáncer.