La perfiladora criminal Connie Lamarque analiza el caso de Agostina, señalando al principal sospechoso como un "depredador relacional por proximidad". Según Lamarque, este tipo de individuos construyen confianza para luego abusar, sin recurrir inicialmente a la violencia explícita.
Se destaca la aparente planificación en la captación de víctimas, como en el caso de Agostina, a quien el sospechoso habría conocido durante tres años, sabiendo de sus vulnerabilidades. Sin embargo, se observa una falta de planificación en el manejo posterior del cuerpo, lo que sugiere que el crimen podría no haber sido premeditado en su totalidad.
Lamarque descarta la posibilidad de que el agresor sea un asesino serial, argumentando que los seriales tienden a ocultar mejor las evidencias. En este caso, el sospechoso parece haber dejado un rastro evidente de su participación, incluso actuando frente a otras personas.