Las pandillas en Guatemala, principalmente el Barrio 18, extorsionan a negocios y ciudadanos, generando una grave crisis de seguridad. Se estima que más del 90% de las extorsiones se coordinan desde las penitenciarías. Edwin Cordón, exmiembro del Barrio 18, confirma la jerarquía criminal que opera desde las cárceles.
La venta de drogas en zonas rojas es otra fuente de financiamiento criminal. La fuerza pública busca desarticular estas redes, intensificando patrullajes y operativos. A pesar de un estado de prevención y el aumento de operativos, se ha registrado un repunte en los homicidios, incluyendo ataques armados contra policías.
El presidente Arevalo ha anunciado la construcción de dos cárceles de máxima seguridad y medidas más severas contra las maras, similar al modelo de El Salvador implementado por Nayib Bukele. La situación de violencia y crimen organizado representa un desafío significativo para el gobierno guatemalteco.