Las pandillas en Guatemala financian sus actividades principalmente a través de la extorsión, hostigando a comerciantes como David. Se estima que más del 90% de las extorsiones se coordinan desde las cárceles.
Edwin Cordón, exmiembro del Barrio 18, confirma esta realidad y señala la jerarquía de los líderes en el control de estos fondos. La venta de drogas es otra fuente de financiamiento criminal.