La psicóloga Beatriz Goldberg reflexiona sobre el profundo dolor y la culpa que experimenta el padre de Agostina, quien se siente "muerto en vida" tras el asesinato de su hija. La abogada del padre describe su estado como irreal, incapaz de procesar la tragedia.
Goldberg reitera que la culpa es una constante en el duelo, y en casos de asesinato, puede ser aún más intensa. La familia se enfrenta a un dolor inimaginable, mientras continúan la búsqueda del cuerpo y la esperanza de encontrar algún consuelo.