Sara, originaria de Rochester, Nueva York, eligió vivir en Berlín hace seis años, atraída por el costo de vida accesible para estudiantes y un programa enfocado en prácticas profesionales. Se graduó en 2021 y actualmente trabaja en una ONG internacional, destacando la importancia de un buen nivel de alemán para destacar en el mercado laboral, a pesar de que el inglés es ampliamente hablado.
Vive en el este de Berlín con su pareja británica, Oli, y su perro Kinu. Encontrar apartamento en la ciudad es un desafío, y muchos recurren a intercambios de contratos para mantener alquileres más bajos. Sara prefiere trabajar desde casa y utiliza su bicicleta de carga para desplazarse, algo común en Berlín, valorando la naturaleza y las facilidades para tener perros.
A pesar de las quejas sobre el transporte público, la burocracia y la falta de digitalización, Sara ama Berlín por ser internacional, abierta y verde. Extraña a su familia y amigos en Estados Unidos, pero ha construido su vida en la capital alemana, que describe como caótica, impredecible y estresante, pero también llena de vida.