China enfrenta un grave problema de envejecimiento poblacional, con una drástica caída en la tasa de natalidad: de 16 millones de nacimientos anuales a 8 millones.
Para contrarrestar esta tendencia, el gobierno ofrece subsidios para incentivar la natalidad, otorgando 500 dólares adicionales por hijo.
A pesar de los desafíos, China mantiene un crecimiento económico anual del 5% y suma 20 millones de nuevos consumidores al mercado, impulsado por una cultura de alto consumo.