Mary Ingalls, la joven de la familia, se prepara para asistir a una escuela especial para personas con discapacidad visual en Iowa. A pesar de la tristeza de separarse de su familia, Mary ve la oportunidad como un paso necesario para su desarrollo y rehabilitación tras un problema de salud que afectó sus ojos.
La familia, aunque preocupada, apoya la decisión, entendiendo que la escuela ofrece un entorno especializado para que Mary aprenda a desenvolverse y a leer a través del método Braille. El proceso de adaptación será difícil, especialmente durante los primeros tres meses en los que no se permitirán visitas, pero confían en que será beneficioso para su futuro.