En la escuela para ciegos de Iowa, se inicia un programa intensivo de aprendizaje para Mary Ingalls, enfocándose en la lectura a través del sistema Braille y en el desarrollo de habilidades de autonomía personal.
El método de enseñanza incluye la práctica de actividades cotidianas como comer y caminar, adaptadas a la discapacidad visual. A pesar de la resistencia inicial de Mary, los instructores enfatizan la importancia de la adaptación y el autovalimiento, asegurando que la escuela es un entorno propicio para que las personas ciegas desarrollen su potencial.