Las "Marchas del Silencio" se convirtieron en un símbolo de la lucha por justicia tras el asesinato de María Soledad Morales.
Comenzaron como una protesta pacífica de compañeras del colegio y se extendieron a toda la provincia, congregando a miles de jóvenes y adultos.
Estas marchas, que se realizaban todos los jueves, marcaron un hito en la historia de Catamarca y sentaron un precedente para futuras demandas sociales.