Se enfatiza la intencionalidad geopolítica detrás del proyecto de Alfonsín de trasladar la capital federal a la Patagonia, argumentando la necesidad de defender el principal conflicto con una potencia extranjera (Inglaterra por las Malvinas) y aprovechar los recursos estratégicos de la región.
Se menciona que la nueva capital ocuparía ambas márgenes del río Negro, uniendo Viedma y Carmen de Patagones.