La ofensiva israelí contra Hezbollah en Líbano continúa con intensidad, concentrando ataques en las ciudades de Tiro y Nabatí, en el sur del país. Las tropas israelíes han incrementado la ocupación terrestre, acercándose a Nabatí, que se encuentra casi vacía tras la huida del 90% de sus residentes.
A pesar del alto el fuego vigente, Israel ha intensificado sus operaciones. El gobierno libanés exige un cese al fuego completo como condición para avanzar en las negociaciones con Israel, las cuales son vistas como el camino menos costoso para el país.
El primer ministro libanés ha advertido que la política de Israel de tierra arrasada y castigo colectivo profundiza las divisiones y deja heridas en la memoria colectiva. La diplomacia avanza con incertidumbre ante la dureza de los enfrentamientos.
Mientras tanto, Israel también ha intensificado sus bombardeos en Gaza, donde un enfermero palestino murió en un ataque al hospital de las brigadas de Al-Aqsa. UNICEF alerta sobre la catástrofe humanitaria que afecta especialmente a los niños debido a la falta de agua y las malas condiciones de higiene.