El ejército israelí intensificó su ofensiva militar en el sur del Líbano, extendiendo su incursión más allá del río Litani y atacando siete pueblos previamente ordenados a evacuar. La mayor parte del fuego se concentra en las ciudades de Tiro y Nabatí.
El presidente libanés, Josefa Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, expresaron su preocupación por la destrucción de viviendas y sitios históricos, así como por las amenazas contra la población civil. Israel, por su parte, alega que busca atacar objetivos de Hezbollah.
La ciudad de Nabatí se encuentra casi vacía, con el 90% de sus residentes huyendo de los bombardeos. A pesar de las negociaciones, la dureza de la ofensiva israelí dificulta las posibilidades de un alto el fuego completo, exigido por Líbano como requisito indispensable para avanzar en las negociaciones.