Griselda narra su historia de superación de adicciones, abuso y depresión, atribuyendo su recuperación y felicidad a la fe y la recepción del Espíritu Santo.
Desde niña, Griselda se sintió retraída y vivió con miedo, experimentando fenómenos extraños en su hogar. Buscó alivio en amigos y luego en las adicciones, iniciando con cigarrillos, marihuana y cocaína, y manteniendo relaciones a cambio de drogas.
Un abuso sufrido marcó un punto de quiebre, llevándola a pensar en el suicidio. Al escuchar un testimonio en la radio, sintió un impulso de buscar ayuda y acudió a la iglesia, donde recibió paz y decidió bautizarse. A pesar de sus luchas previas, Griselda afirma haber recibido el Espíritu Santo, lo que transformó su vida, devolviéndole la paz, la seguridad y el amor.
El programa presenta el caso de Griselda como un ejemplo de que es posible salir de situaciones extremas y encontrar la felicidad a través de la fe, destacando el "antes y después" de su experiencia.