La justicia cuenta con una grabación nítida y a color que muestra a Agostina ingresando a la casa de Barrelier, confirmando su presencia en el lugar y orientando la pesquisa hacia él.
La grabación, que incluye el reconocimiento de la madre y los abuelos de Agostina, detalla la ropa que vestía la menor, coincidiendo con el buzo, la leyenda y las zapatillas que usaba ese día.
Este contundente elemento probatorio, que demuestra que Agostina entró a la casa y nunca salió, fue crucial para la investigación y para descartar otras hipótesis, como la supuesta fuga con un amigo.