Se critica la actitud del gobierno de no escuchar las manifestaciones y de generar un clima de protesta peligroso. Se advierte que el objetivo es que la gente deje de protestar al arriesgarse y no ver resultados. Se identifica el individualismo y la "ley del más fuerte" como bases del gobierno actual.
Se cuestiona la hipocresía de la sociedad que se une por un gol en el mundial pero no por causas sociales urgentes como la violencia contra mujeres y niños. Se llama a reflexionar sobre la sociedad que se quiere y a aprovechar el mundial para mirar al prójimo y entender sus necesidades, que podrían convertirse en las nuestras.