En Santiago del Estero, Agustín Curán impulsa una gastronomía con menor huella de carbono, aprovechando la tecnología y promoviendo el consumo de carne de cabra y chivo de gran porte.
Se destaca el uso de tecnologías como sistemas de frío de bajo consumo y energías renovables, así como mejoras en el envasado para reducir el desperdicio y optimizar el abastecimiento.
Se busca romper el paradigma de consumo del "chivito" (animal pequeño) por animales de mayor tamaño, promoviendo embutidos como el salame de cabra, un producto magro y de bajo tenor graso.
Se enfatiza la importancia del bienestar animal durante todo el proceso, asegurando que los animales no sufran estrés antes de la faena, a diferencia de los criaderos intensivos.