Se acusa al fiscal Raúl Garzón de mala praxis judicial en el caso Agostina, al subestimar la denuncia de desaparición y enfocar la investigación en hipótesis erróneas.
Se critica la defensa del fiscal ante los medios, considerándola un intento de justificar su accionar y culpar a la prensa por la resolución del caso.
Se subraya la importancia de la investigación de los contextos de vulnerabilidad, pero se advierte que esto no debe ser un argumento para minimizar la gravedad de una desaparición.
Se recuerda que la violencia y el femicidio son una realidad alarmante en Argentina, y que las autoridades deben actuar con celeridad y sin prejuicios.