La expareja de Oscar Centeno relata su experiencia como testaferro, describiendo la violencia física y verbal ejercida por él. Afirma que Centeno la obligaba a realizar trámites y la amenazaba, llegando incluso a inventar que ella salía con su hijo.
La mujer se cansó de la situación y decidió hablar, a diferencia de otras personas que prefirieron el silencio. Menciona a María, secretaria de "Batata", como alguien que también podría declarar.