El cuerpo de María Soledad fue descartado en la zona conocida como Parque Daza, a unos 120 metros de la Jefatura de Policía.
Inicialmente, se intentó hacer pasar el hallazgo como un accidente, a pesar de que el cuerpo estaba tapado con piedras y la zona carecía de la vegetación densa que ocultaría un cuerpo.
La decisión de los asesinos de arrojar el cuerpo cerca de una ruta sugiere un intento burdo de ocultamiento.