Se expresa indignación por tener que mantener con impuestos a un "asesino", cuestionando la falta de recuperación y la irredimibilidad de personas con un alto nivel de saña y alevosía. Se compara a estos individuos con "bestias" que no actúan como animales.
Se plantea la pregunta sobre dónde están los derechos humanos de Agostina, argumentando que se los llevó el agresor. Se critica la inversión en la protección de estas personas en lugar de garantizar la seguridad de las víctimas.