Se profundiza en el análisis del entorno de Agostina, describiéndolo como "marginal y tóxico", donde operan códigos difíciles de comprender para personas ajenas a él. Se menciona que la niña, de 14 años, se encontraba en una situación de vulnerabilidad extrema, viviendo con su padre tras un episodio de violencia y luego con su madre.
Se especula sobre los posibles móviles de la desaparición de Agostina, incluyendo la hipótesis de un "entregador", un ajuste de cuentas o una situación de intimidad con Barrelier. Se analiza un chat entre la madre de Agostina y Barrelier, donde la madre expresa sorpresa por el contacto y pregunta qué le había pedido su hija, sugiriendo una relación preexistente y de confianza entre Agostina y Barrelier.
Se discute la frase "me tengo que escapar" utilizada por Agostina, interpretándola como una posible señal de su intención de huir de una situación. Se cuestiona la normalidad de que una niña de su edad envíe fotos de tono íntimo y se relaciona esto con la complejidad de las interacciones en redes sociales y la influencia de un entorno social particular.
Se plantea la posibilidad de que Barrelier sea un "chivo expiatorio" y que el delito actual podría encubrir uno mayor, posiblemente relacionado con la política o el narcotráfico, dada la conexión de Barrelier con barras bravas y antecedentes penales. Se mencionan casos como el de Candela y Cecilia para ilustrar móviles similares en otros crímenes.