El pescador Rune Mayren trabaja en una zona marítima de alta vigilancia, cerca de la frontera entre Noruega (miembro de la OTAN) y Rusia. Esta área alberga la mayor población de bacalao del mundo, generando importantes ingresos para ambos países.
Desde la invasión rusa a Ucrania, existe la sospecha de que barcos pesqueros rusos se utilizan para espiar, a pesar de que pueden navegar por aguas noruegas y hacer escala en sus puertos gracias a la cooperación en materia de bacalao.
Las importaciones de pescado ruso a Noruega han aumentado desde 2023, generando críticas de la Unión Europea y dudas sobre la seguridad de la colaboración. Aunque Noruega ha sancionado a dos grandes empresas pesqueras rusas, otros buques continúan sus entregas.
El bacalao es considerado el "oro del Ártico", y la industria pesquera noruega depende en gran medida de Rusia. El gobierno noruego ha limitado la estancia en tierra de las tripulaciones rusas y verifica que solo se importen productos pesqueros, pero insiste en continuar la cooperación.