Se explora cómo los depredadores, como en el caso de Barrelier, logran infiltrarse en el "círculo rojo" de sus víctimas, incluyendo a familiares como la madre de Agostina. Estos individuos son expertos en obtener información personal para manipular a sus objetivos, adaptando su discurso a las necesidades y deseos de la persona.
La especialista Connie Lamarque explica que estos depredadores son muy buenos "camuflándose" y que su estrategia principal es hacer hablar a la víctima para obtener datos clave. En el caso de Agostina, el sospechoso habría explotado sus problemas familiares, presentándose como un confidente y un apoyo.