Se debate si los depredadores planean meticulosamente su fachada y estrategia de engaño, o si es una manifestación natural de su personalidad. Se concluye que si bien su estructura de personalidad es innata, la captación de víctimas es un proceso planificado.
La "gratificación" para ellos reside en ganarse la confianza de la víctima. Necesitan que la víctima se entregue voluntariamente, ya sea a través de favores o solicitando ayuda, lo que les da una sensación de poder y control.