Se describe a Claudio Barrelier, principal sospechoso del crimen de Agostina, como un manipulador que habría engañado a la víctima para llevarla a su casa. Se especula que también intentó manipular al fiscal y al padre de la niña, e incluso habría buscado generar discordia entre la madre y su hija como parte de una estrategia.
Se plantea la necesidad de analizar el perfil psicológico de personas con estas características y cómo operan. Se sugiere que individuos con estos perfiles de manipulación suelen tener un modus operandi particular y se resalta la importancia de hablar con personas cercanas como la esposa y el hijastro para obtener más información sobre su comportamiento.