Se critica un proyecto de ley que desalienta la denuncia, sumado a la "ruta criminal" que implica que las víctimas sean rechazadas en las instituciones, como le ocurrió a la familia de Agustina. Se compara con el caso de Thelma Fardin, quien también recibió hostilidad tras denunciar abuso.
Se hace un llamado a apelar a la conciencia y al espíritu comunitario de la sociedad argentina para salir a la calle a protestar y exigir vivir sin violencia. Se resalta la fuerza colectiva y la necesidad de ejercitarla para defender los derechos de todos.