Se critica duramente al fiscal por su actuación y declaraciones, sugiriendo que sus acciones podrían ser fundamento para una recusación.
Se enfatiza que ningún proceso judicial termina como empieza, y que el resultado final del juicio oral puede diferir significativamente de las impresiones iniciales, debido a nulidades, falsos testimonios o pruebas invalidadas.
Se cuestiona la representatividad del fiscal ante el pueblo y su falta de empatía al tratar un caso de homicidio de una menor.
Se sugiere que la actitud del fiscal podría ser más propia de un "stand-up" o teatro que de un funcionario judicial.