Se reporta una creciente crisis afectiva y un aumento de personas solteras, con matrimonios perdiendo prioridad. El sociólogo polaco Sigmund Bauman describió esta tendencia como "amor líquido", caracterizada por vínculos flexibles y volátiles. En Estados Unidos, solo el 47% de los hogares eran matrimonios en 2025, comparado con el 66% en 1975, mientras que los hogares unipersonales aumentaron al 29%. En la Unión Europea, los hogares de solteros sin hijos crecieron un 19% entre 2016 y 2025.
Aunque un 60% de los solteros en EE.UU. desean casarse, la mitad busca pareja activamente, revelando una brecha entre el deseo y el comportamiento. Las apps de citas, con su "mercado infinito de matches", generan hartazgo y rechazo, convirtiendo las relaciones en productos descartables. La socióloga Eva Ailos las compara con las leyes del capitalismo afectivo.
La caída de matrimonios y el aumento de la soltería también se explican por menores oportunidades laborales, inestabilidad financiera y dificultad para acceder a vivienda, postergando la adultez y convirtiendo la estabilidad emocional en un lujo. La profesora Sherry Tarkle argumenta que el uso intensivo de smartphones y redes sociales ha mermado habilidades relacionales, creando un "analfabetismo relacional".
Expertos como Philip Zimbardo y Richard Reeves señalan un cambio en los roles de género, con mujeres más independientes económicamente y más selectivas en sus parejas (homogamia educativa). Hombres ven desdibujado su rol de proveedor. La psicóloga Sara Ijile destaca que las mujeres con más estudios buscan hombres con mayores logros académicos. La sociedad aún se adapta a estas dinámicas, buscando nuevas formas de relación.