Se hace un llamado de atención a los padres para que revisen los celulares de sus hijos y presten atención a sus comunicaciones.
Se enfatiza la importancia de cuidar a los hijos y estar atentos a las señales de vulnerabilidad, como en el caso de Agostina.
El Estado es interpelado en su rol de protección, y se critica la falta de acción y la lentitud en la respuesta ante casos como este.