Se cuestiona el presunto encubrimiento del caso de Agostina por parte del poder político y judicial, y se menciona la posible implicación de un club de fútbol.
Se indaga sobre la relación entre los padres de Agostina, Gabriel y Melisa, y las acusaciones mutuas sobre la responsabilidad en el asesinato.
Se pone en duda cómo Agostina llegó a comunicarse con Barrelier y si fue su madre quien le proporcionó el teléfono del presunto asesino.