Se pone en duda la efectividad de los testimonios y la atención de las personas presentes en el lugar donde Agostina ingresó, según se observa en las cámaras.
Se cuestiona si alguien pudo haber escuchado algo, considerando que la agresión no puede ser silenciosa y que la presencia de otras personas en el lugar sugiere que debieron haber escuchado gritos o pedidos de auxilio.
"Alguien tuvo que haber escuchado. Ingresó esa niña, la cámara está, ¿no? Alguien tuvo que haber escuchado."