El proyecto de producción de café en Argentina, liderado por Cabrales y con el impulso político de Tucumán, se expande a otras provincias del norte como Salta y Jujuy.
Juan Casanias, del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán, fue clave en impulsar la iniciativa como política de Estado, buscando darle un volumen industrial y viabilidad al experimento cafetalero.
Se destaca el compromiso de Cabrales de comprar la cosecha a los pequeños productores, brindarles asesoramiento técnico y asegurarles certificaciones de calidad y condiciones laborales dignas.
El objetivo es posicionar al café argentino como un producto de especialidad, similar al Malbec, fomentando la sustitución de importaciones y generando empleo y desarrollo en las economías regionales.