El asesinato de una hija genera un profundo dolor y muchas preguntas en los padres, quienes transitan el duelo de diferentes maneras. La investigación judicial y el proceso de duelo son difíciles, y las preguntas sobre si se hizo lo correcto o no son inevitables.
La asistencia psicológica es fundamental para afrontar esta situación, especialmente cuando la atención mediática disminuye. Algunas personas se aferran a la fe o la religión, pero es crucial expresar y verbalizar los sentimientos.
El impacto del duelo varía según la edad y la relación con la víctima. En este caso, se menciona a un niño de 8 años, hermano de la víctima, que está presenciando todo.
La culpa es un componente inherente al duelo, especialmente en casos como este, donde se investiga la posibilidad de que menores paguen por errores de adultos. La culpa puede surgir por no haber cuidado lo suficiente o por no haberse dado cuenta de ciertas situaciones.