Guillermo Dietrich reflexiona sobre la brecha entre el desarrollo tecnológico global y la realidad argentina, señalando que el país aún no ha resuelto desafíos fundamentales en áreas como el desarrollo urbano y la calidad de vida.
Menciona una encuesta donde el 40% de los consultados manifestó su deseo de mudarse a la cordillera, lo que interpreta como un reflejo de la insatisfacción con las condiciones de vida actuales en las ciudades, afectadas por la degradación del espacio público y la inseguridad.
Dietrich critica el modelo de país implementado durante décadas, considerándolo "totalmente equivocado", y contrasta la lenta resolución de problemas en Argentina con el avance de otras naciones.
Finalmente, aunque reconoce los avances tecnológicos que benefician a todos, enfatiza la urgencia de generar un desarrollo que mejore la calidad de vida de los argentinos y evite el colapso, adoptando un camino más alineado con las tendencias globales.