Se acusa al feminismo y a la izquierda kirchnerista de priorizar los derechos de los delincuentes sobre los de los ciudadanos, especialmente en el conurbano bonaerense, considerado el epicentro de la delincuencia.
Se critica al gobierno anterior por liberar violadores y criminales durante la pandemia, y se señala que entidades como el Ministerio de la Mujer supuestamente fomentan una ideología "nefasta" que no reduce la violencia.