El abogado penalista Gastón Francone analizó la "grieta" entre la justicia, la policía y la ciudadanía a raíz del caso Agostina, calificando la situación como un divorcio que se agudiza.
Francone advirtió que las causas penales nunca terminan como empiezan y que en el proceso intervendrán falsos testimonios y maniobras para "embarrar la cancha".
Señaló la importancia del entorno familiar en la investigación y la necesidad de investigar en profundidad el triángulo entre madre, nena y homicida, incluyendo análisis digitales y de cámaras de seguridad.