El programa concluye con una reflexión sobre el libro de los Hechos, proponiendo que debería llamarse "Hechos del Espíritu Santo" en lugar de "Hechos de los Apóstoles" para dar mayor gloria a Dios.
Se enfatiza que las acciones realizadas son producto de la intervención divina a través de personas comprometidas, y se anima a los espectadores a participar activamente en la obra de Dios.