El parapsicólogo Alejandro describió un "péndulo alquímico" que contiene "alma de azufre", un elemental similar a un duende o ángel, al que se le atribuye vida propia y se utiliza para hacer preguntas mediante su giro. Explicó que se guarda tras cada consulta y solo él lo manipula.
También presentó el "péndulo hebreo", uno de los más antiguos, hecho de madera especial y utilizado para curar, sanar la parte energética, cerrar y abrir chakras. Se mencionó su capacidad para detectar y eliminar "larvas astrales", que son energías negativas que se adhieren al aura y causan pesadez y cansancio.
Se explicó que estas larvas pueden afectar el trabajo, la salud y el amor, y que el péndulo hebreo, con sus diversas simbologías basadas en el idioma hebreo, ayuda a limpiar el aura y cerrar bloqueos energéticos, aliviando malestares físicos y emocionales.