Las pandillas en Guatemala se financian principalmente a través de la extorsión, generando una crisis de seguridad en el país. David, dueño de un negocio, es una de las víctimas de estas amenazas constantes.
Edwin Cordón, exmiembro de la pandilla Barrio 18, impulsa la reinserción de pandilleros y confirma que las extorsiones se coordinan desde las cárceles. La venta de drogas en zonas rojas es otra fuente de financiamiento criminal.
El gobierno de Bernardo Arévalo ha impuesto un estado de prevención y busca construir cárceles de máxima seguridad para combatir la violencia, que incluye un repunte en homicidios. El objetivo es evitar una guerra contra las maras similar a la de El Salvador bajo Nayib Bukele.