Se revela que el padre de Agostina descubrió que su hija mantenía una relación virtual con alguien a quien le enviaba "fotos subidas de tono" o "fotos vulnerables", incluyendo imágenes de una menor desnuda.
Esta situación indignó al padre, quien consideró que una cachetada a su hija de 13 años no era la forma adecuada de imponer límites, aunque se reconoce que la violencia física nunca es la solución.
Se plantea que Agostina, huyendo de su padre, se dirigió a casa de su madre y reiteró su deseo de "escapar", lo que sugiere que ya estaba involucrada en una dinámica de evasión.
Se destaca la gravedad de que una menor se vea envuelta en relaciones virtuales con envío de material comprometedor, y se señala la responsabilidad de quienes reciben o solicitan dichas imágenes.