Martín Galeano sitúa su "momento superhumano" en las oportunidades que tiene de generar impacto en las comunidades a través de proyectos de Ford, como la construcción y donación de 41 escuelas rurales. Visitar la inauguración de una escuela en Malargüe le permitió poner las cosas en perspectiva, alejándose del día a día de problemas e impuestos.
La experiencia de ver a niños cantando el himno le recordó que lo importante va más allá de lo cotidiano. Esta conexión con la realidad y el impacto social es lo que define su rol como "súper pero humano".