En el templo más antiguo de Roma, el Panteón, se celebró la fiesta de Pentecostés con una tradicional lluvia de pétalos de rosa.
Esta ceremonia conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y se representa con pétalos que caen desde el óculo de la cúpula del Panteón.
La tradición es llevada a cabo por los bomberos de Roma, quienes arrojan los pétalos desde la cúpula, combinando ingeniería romana, liturgia católica y espectáculo visual.