Se muestra en detalle el simulador de TC, destacando su estructura tubular, butaca, volante y pantalla digital. Niki, el piloto, se prepara para usarlo, mientras Nacho, el ingeniero, monitorea la telemetría en tiempo real, registrando cada movimiento y dato del piloto.
Se enfatiza la realidad del simulador, que replica fielmente un auto de TC. Los presentadores experimentan la sensación de estar dentro de la máquina, con Mabel probando el simulador y comentando sobre la dificultad de controlarlo, incluso comparándolo con su manejo en la vida cotidiana.
Se resalta la importancia de estos simuladores como herramienta de entrenamiento para los pilotos, permitiéndoles practicar maniobras y mejorar su pericia en un entorno seguro y controlado. La tecnología permite una inmersión total, haciendo que la experiencia sea muy similar a la de estar en un auto de carrera real.