Laura y su padre, Charles Ingalls, mientras buscaban a la amiga de Laura, encontraron un bebé abandonado junto a un arroyo. El bebé estaba acompañado de una nota que decía: “Sé mi amiga, amame, estoy sola”.
Laura, conmovida, decidió llevar al bebé a casa con la promesa de cuidarlo. A su llegada, su madre Caroline se preocupó por su tardanza y la actitud feliz de Laura, quien no dio detalles sobre dónde había estado.
La familia decidió llamar a la bebé Grace. A pesar de las dudas iniciales sobre cómo encontrar a la madre biológica, la familia se comprometió a cuidarla mientras tanto.