La grasa corporal es esencial para la supervivencia, cumpliendo funciones como mantener la temperatura, almacenar energía y proteger órganos. Sin embargo, el exceso, especialmente la grasa visceral (abdominal), es perjudicial y promueve inflamación, diabetes, hipertensión y ciertos tipos de cáncer.
La ubicación de la grasa es clave: la grasa visceral y la que rodea el corazón son más peligrosas que la subcutánea. No existe un límite exacto de grasa, pero el exceso, sobre todo en el abdomen, es problemático para la salud.