Miguel, abuelo de Agostina, describe a su familia como humilde y trabajadora, con un negocio familiar. Asegura que no manejan grandes sumas de dinero y viven el día a día, lo que hace aún más incomprensible el móvil de la desaparición de su nieta.
La familia lleva una semana sin trabajar debido a la desaparición de Agostina, subsistiendo con lo poco que tienen y la ayuda de los vecinos, a quienes agradecen profundamente.
A pesar de la difícil situación, Miguel mantiene la esperanza intacta de que su nieta aparezca con vida, aferrándose a su fe en Dios. Considera que la desaparición de Agostina es injusta y que fue víctima de manipulación.