El artista ghanés Ibrahim Mahama, quien creció en el norte de Ghana, ha establecido su estudio en Tamale, donde opera desde enormes naves que funcionan como talleres y espacios de exposición. Mahama inició su carrera artística en la secundaria, enfrentando el escepticismo inicial de su entorno, pero siempre priorizó el acto de hacer arte y formular preguntas significativas por encima del beneficio económico.
Su obra, que a menudo utiliza materiales como viejos sacos de cacao, ha ganado reconocimiento internacional. Mahama destaca que estos materiales, que para muchos han perdido su utilidad, en realidad llevan consigo una historia política global, reflejando el comercio internacional, las desigualdades y la explotación laboral.