Pablo Marco Reyes relata que fue víctima de una estafa por parte de una agencia de autos. Inicialmente, su esposa vendió un auto a través de ellos sin problemas, pero al entregar su propia camioneta Ford Maverick modelo 23, la agencia incumplió el acuerdo de pago.
La camioneta se vendió por 48 mil dólares. Pablo recibió 20 millones de pesos en efectivo y cuatro pagarés de 6.200.000 pesos cada uno. Sin embargo, los tres primeros pagarés vencieron y no fueron pagados, con la agencia dando excusas constantes.
Pablo consultó a abogados, quienes le recomendaron esperar a que vencieran los cuatro pagarés para iniciar una acción judicial conjunta. La agencia, además, intentó cobrarle indebidamente la patente proporcional del año, un monto que inicialmente se comprometieron a bonificar pero que luego descontaron de forma irregular.
Se menciona que la agencia también está involucrada en otros casos de estafa, incluyendo a un empresario que invirtió 300 mil dólares para importar Chevrolet Corvette y a un diputado que invirtió 285 mil dólares en un Tesla. Se destaca que la agencia realizaba una mise en scène con numerosos autos de alta gama para aparentar solvencia, pero que parte de esa exhibición era ilegal por ocupar terrenos públicos.